Domingo, 24 de julio de 2005
Anoche Aimee no pudo dormir. Se pasó observando las estrellas, cavilando, racionando, preguntándose y preguntando: ¿Qué es el amor?
Realizó fórmulas químicas, matemáticas, físicas, lógicas y el resultado era únicamente su frustración, leía libro tras libro, filósofo tras filósofo, analizando los escritos de cada civilización existente en el universo pero nadie le podía dar una descripción clara y concisa de ¿Qué es el amor?
Al final, con una jaqueca abominable, los ojos irritados y su espalda a punto de quebrarse se recostó en el verde pasto y observó las oscuras nubes dibujadas en el cielo, las nubes que eran sus amigas, las nubes… sus compañeras y sintió paz, una paz como no la había sentido, sintió un calor. Un insecto recorría las veredas de su brazo y no le importaba (ella que se ponía tan histérica con los insectos), no le importaba nada.
Entonces comprendió que para conocer el amor no necesitaba cerebro… sino corazón.
Así comenzó su viaje por las tres lunas.
Por: RobertoC | Aimee | Comentarios (0) | Referencias (0)
Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com
www.flickr.com
|