Viernes, 03 de febrero de 2006
Con una trémula voz preguntó si era cierto que debía regresar. No podía hacer nada; una ferviente sensación de enojo se apoderó progresivamente de sus sienes, párpados, órbitas, hasta llegar a los ojos, los cuales se tornaron súbitamente de un color magenta intenso.
“No puede ser”. Pensaba continua y enojosamente Trejo mientras sentía que sus vacaciones -que habían sido tan planeadas y ahorradas- se evaporaban por un error académico o por un fortuito caso que ameritaba su presencia. Para él –un hombre tan metódico- era una horrible falta de respeto despertarlo así de su sueño largamente concebido. Ahora ni con el más hábil de los trucos taumatúrgicos –de los que era tan aficionado- podría salvarse de ese destino tan azaroso.
Con el volitar del humo que producía su cigarro Trejo llegó a la universidad minutos después de haber recibido la noticia, tomándose el tiempo necesario para conducir desde su casa hasta aquella “alta” institución académica con un molesto acelerar que gestaban siempre alguna maldición en contra del mundo. Subió lentamente los peldaños y se dirigió hacia la rectoría donde lo esperaban. Prendió otro cigarro y maldijo una vez más.
Enfrente ya de la puerta, empuñó la mano y levantando milimétricamente sobre los demás las tres falanges del dedo medio, tocó secamente a la puerta de madera oscura.
Un “pase” se oyó desde lo profundo de aquél cuarto en el cuál se encontraba el responsable de la cancelación de ese crucero por el atlántico.
¿Me quería usted ver? –dijo Trejo con una amabilidad que escondía su enojo.
El rector, un hombre robusto y prácticamente calvo con un movimiento vertical contestó la pregunta y con otro de su brazo derecho pidió a Trejo se sentara.
-De antemano pido una disculpa por la abrupta interferencia –dijo el rector con un tono sereno-, y espero no haber estropeado sus planes si los tenía.
No se preocupe –dijo Trejo al momento que una tristeza amarga se sintió como un largo trago de acíbar al imaginarse subiendo a ese coloso de los mares-. Nada importante.
Por: RobertoC | Cuentos | Comentarios (0) | Referencias (0)
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