Domingo, 12 de febrero de 2006
Por un momento pensé que podría deshacer el mundo con mis manos, estrujarlo fuertemente, como una serpiente, asfixiante. Por un momento pensé que podría hacerlo, ocuparlo entre mis dedos, observar las bifurcaciones formadas por las grietas de mis manos. Por un momento lo pensé, lo creí. Creí poder hacer la noche con la silueta de mi cuerpo y que la dulce miel de mis ojos perlara aquella misma silueta formando así tenues y numerosas estrellas. Pensé inventar un cuerpo, un alma un todo. Un todo previamente deshecho por mi mismo. Una carta, la hoja, la tinta, la mano creada, siendo así una extención ajena y propia al mismo tiempo, en un plano netamente ontológico, del ser metafísico.
Crei poder moldear el mundo que me gustara con el simple tronar de mis dedos. Pero no
Por: RobertoC | Aimee | Comentarios (0) | Referencias (0)
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